Si pinchas en este enlace correrás fantásticas aventuras.
| MIGUEL DE CERVANTES Y WILLIAM SHAKESPEARE muere 22 de abril de 1616///muere 23 abril 1616 |
Este blog ha sido creado para que los alumnos y alumnas de 5ºA se acerquen a las posibilidades creativas, de compartir y desarrollo de las nuevas tecnologías.
| MIGUEL DE CERVANTES Y WILLIAM SHAKESPEARE muere 22 de abril de 1616///muere 23 abril 1616 |
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, hace mucho tiempo que vivió un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Llenaba la olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes y algún palomino de añadidura los domingos. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo que se encargaba de las faenas de la hacienda.
Rondaba este hidalgo los cincuenta años; era alto, seco, de rostro delgado, gran madrugador y amigo de la caza. Al parecer se llamaba Quijano, aunque algunos lo llamaban Quijada o Quesada. Pero lo que realmente importa para nuestra historia es que su mayor afición era leer libros de caballerías. Tenía tanta obsesión por su lectura que llegó a desatender la hacienda, e incluso vendió parte de ella para poder comprar más y más libros.
El hidalgo perdía el seso con aquellas fantásticas aventuras en las que los caballeros luchaban con malvados enemigos, dragones y tiranos, siempre por defender el honor de una dama. Se le pasaban las noches en vela leyendo, y después de las noches los días, hasta que del poco dormir y del mucho leer se le secó el seso y acabó por perder el juicio.
En su locura se le ocurrió el más extraño pensamiento que jamás había tenido otro loco en el mundo, y fue hacerse caballero andante e irse por el mundo a buscar aventuras: se veía ya luchando contra los malvados, defendiendo a los débiles, poniéndose en peligros y arriesgándose en hazañas para alcanzar eterno nombre y fama.
Había en la ciudad de El Cairo un hombre cansado de trabajar para ganarse el pan. Tanto había trabajado que el sueño lo rindió una noche debajo de la higuera de su jardín. En el sueño vio a otro hombre que se sacaba de la boca una moneda de oro y le decía: “Tu fortuna está en Persia, en la ciudad de Isfaján; vete a buscarla”.A la mañana siguiente se despertó y emprendió el largo viaje. Después de muchos días de viaje, llegó al fin a Isfaján, y se tendió a dormir en un patio. Había al lado una casa en la que entraron a robar unos ladrones. Los vecinos, al ver a los ladrones, comenzaron a gritar hasta que un capitán acudió con sus soldados y los ladrones huyeron por los tejados. El capitán mandó registrar los alrededores y se encontraron durmiendo al hombre que venía de El Cairo. Los guardias pensaron que era uno de los ladrones y comenzaron a pegarle para que hablara. Recibió tantos azotes con varas de bambú que estuvo cerca de la muerte. A los dos días recobró el sentido en la cárcel. El capitán lo mandó buscar y le preguntó quién era. El otro contestó: “Soy de la famosa ciudad de El Cairo y mi nombre es Mohamed”. El capitán le preguntó por qué había venido desde un país tan lejano. El otro le dijo la verdad: “Un hombre me ordenó en sueños que viniera, porque aquí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió deben ser los azotes que tan generosamente me dieron”.